No son sólo palabras. Son líneas que se trazan que se unen y se separan, sobre un papel que les da alma y un sentimiento que les da piel.
Nacen de lagrimas derramadas, de recuerdos encerrados en el armario del ayer, de alegrías enredadas en la nostalgia o de secretos velados en el ser.
Lo llaman canción, poesía, pensamiento, prosa, sentimiento ¿ qué nombre darle a la sensación de querer expresar lo que uno tiene dentro? como arrancar del tu pecho el pesar de un corazón, sin bisturí, sólo con la voz, pero derramando tu sangre en cada trémula letra que sale del interior.
Seguiré trazando y uniendo líneas, dándoles cuerpo y sentimiento, bailarán entre las hojas, cambiando el compás según la emoción del receptor o la intención del transmisor.
A cada pulgada las palabras van fluyendo más y más, construyendo creando, queriendo trasmitir sentimientos, susurros que traspasen el papel hasta llegar a algunos oídos o gritos que ensordecerán al mundo entero.
Palabras son solo palabras, inertes y perecederas, mas con alma tienen piel y vida, se convierten en atemporales, imborrables e inmortales.
Las palabras nacen, para enamorar o estremecer, con fuerza para derribar muros o delicadas para acariciar con suavidad e impregnarse en la piel.
Viven emparejadas por siempre entre frases que dan valor a la intención, desgarrando el papel para viajar más allá. Y las palabras finalmente ¿mueren?
El hombre tiene una vida finita, pero sus palabras viven por siempre, mientras sean recordadas, esquivarán a la parca.
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